Me marcho, me voy yendo de las calles calurosas que conocimos,
Donde el segundero, preciso, cantaba en DO sostenido y nos traía
cerquita la brisa, el final.
Hoy, suelta de tantas caracolas y amorosa de miles de atardeceres,
A destiempo, sonrío con lágrimas claritas en mis ojos
Porque escucho por error tu risa de café, casi te huelo, aun estoy
cegada por el brillo de tu piel.
Que la vida que no es más que un vaivén de cosas locas,
Sentidas, inesperadas, surrealistas, respiradas a bocanadas,
Nos llene y vacíe y nos vuelva a llenar de calles repletas de
gente, noches y fantasmas.
A cuenta gotas marcó el reloj, un adiós infinito como mi amor.
Belén María Bloksa
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