Cuando uno deja de amar, ambivalente situación
Hay alegría y dolor.
Cuando de verdad olvidamos,
Sentimos el alivio que más duele, el que más cala.
La esperanza que a veces se espera porque es necesaria,
Desgarra esta situación y todo lo que brinda la llegada del: “Ya
no te recuerdo”
Frase que penetra en el alma, en las manos y en los sentidos,
Como el olor de flores recién cortadas que embriaga su aroma
fresco, pero da asco y dolor.
Dejar de amar, a quien le interese, es:
Soterrar palabras viejas
Pensamientos reincidentes
Y esos recuerdos piélagos.
Es ardor que quema y hiela.
Cuando uno mella el amor
Olvidar es anhelo.
Cuando necesitamos olvidar
Es salir y entrar.
Es decir al viento, ¿Qué nos sucedió?
Olvidarte a ti, es olvidar, sí, y duele más que amar.
Es dejar el ayer y al mañana también.
Plantear mil cosas que no se cumplirán.
Olvidar es mirar el techo como sí del aparecieras de pronto tu.
Para mi olvidar es recordar.
Hay dos olvidos amor
El que viene solo
Y el que debe ser cumplido.
¿Cuál al final dolerá más?
Belén María Bloksa
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