jueves, 5 de marzo de 2015

Casa vieja


Casa Vieja

En esa casa en donde yo viví decían que había fantasmas. Era tan grande, tan amplia.

La gente entraba y salía.

Recuerdo tantas fiestas, cerveza, piñatas, whisky y tortas.

Recuerdo los árboles de cereza, de níspero y el loro que mi abuelo cuidaba.

Un perro también teníamos, que obedecía

Solo sí le hablaban en húngaro.

Morrocoyes, tres morrocoyes, lentos, torpes, libres.

Conejos grises, negros, blancos que era mejor

Verlos de lejos porque la muerte segura ya los marcaba.

Uno que otro gato, fugaz, persiguiendo ratones!!

La palmera gigante, chaguaramo de sombra fresquita que

Brotaba de sus entrañas una resina que yo creía era Mermelada

De fresas.

Y si que había cuentos de miedo por ser casa vieja. Sobre todo

ése del señor vestido de gala, parado debajo de un árbol.

Mi mamá lo vio y mi tía dice que también lo vio. Mi abuelo

Solo alcanzaba a tomar el rifle y gritar porque no vio a nadie jamás.

Los vecinos decían que era un aviso, que un tesoro nos llamaba.

Mi abuelo cavó y cavó pero nada más dio con tierra y gusanos.

Con el tiempo cuando todos nos fuimos de allí a hacer mejor

Vida y una familia nueva llegó y al acomodar las ruinas

De un árbol que cayó y que hubiese podido matarnos,

Encontraron las morocotas de oro, antiguas, doradas, grandes

Y pesadas. El tesoro, si el tesoro, que tanto nos avisó

Que existía, aquel señor de punta en blanco en esa, la que era

Mi casa también.

Historia de la vida real

La pastora- Caracas-Venezuela

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