Casa Vieja
En esa casa en donde yo viví decían que había fantasmas. Era tan
grande, tan amplia.
La gente entraba y salía.
Recuerdo tantas fiestas, cerveza, piñatas, whisky y tortas.
Recuerdo los árboles de cereza, de níspero y el loro que mi abuelo
cuidaba.
Un perro también teníamos, que obedecía
Solo sí le hablaban en húngaro.
Morrocoyes, tres morrocoyes, lentos, torpes, libres.
Conejos grises, negros, blancos que era mejor
Verlos de lejos porque la muerte segura ya los marcaba.
Uno que otro gato, fugaz, persiguiendo ratones!!
La palmera gigante, chaguaramo de sombra fresquita que
Brotaba de sus entrañas una resina que yo creía era Mermelada
De fresas.
Y si que había cuentos de miedo por ser casa vieja. Sobre todo
ése del señor vestido de gala, parado debajo de un árbol.
Mi mamá lo vio y mi tía dice que también lo vio. Mi abuelo
Solo alcanzaba a tomar el rifle y gritar porque no vio a nadie jamás.
Los vecinos decían que era un aviso, que un tesoro nos llamaba.
Mi abuelo cavó y cavó pero nada más dio con tierra y gusanos.
Con el tiempo cuando todos nos fuimos de allí a hacer mejor
Vida y una familia nueva llegó y al acomodar las ruinas
De un árbol que cayó y que hubiese podido matarnos,
Encontraron las morocotas de oro, antiguas, doradas, grandes
Y pesadas. El tesoro, si el tesoro, que tanto nos avisó
Que existía, aquel señor de punta en blanco en esa, la que era
Mi casa también.
Historia de la vida real
La pastora- Caracas-Venezuela
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