Sátira de
una masacre
Hace algún tiempo hubo una masacre, perpetuada por
Hombres que salieron en tropas aquel año a
Descorazonar a las mujeres que tuvieran un lunar en la frente.
Ellos eran
Personajes altos, blancos, parecían unos soldados de la segunda
Guerra mundial. Se cambiaban el seudónimo, a diminutivos y
Otras ridiculeces. Tenían predilección, por las flacas, las altas,
Las odaliscas, las españolas, pero sobre todo, por las viajeras.
Ellos eran personas preparadas, médicos, abogados,
Ingenieros, profesores, músicos, pero con una sola cosa en
Común, ser destripadores.
Lo sé porque no solo me lo dijeron fuentes fidedignas, sino
Que casi me estrangulan como a una gallina con sus manos
Blancas, blanquísimas, uno de aquellos soldados arranca
Vísceras. Pude escapar porque se nadar.
Supe también que les gustaba viajar solos, y no tener muchos
Amigos, aunque dijeran que tenían 2387 amigos. En realidad
Ese era un número ficticio la palabra amistad no les cuaja
En el hipotálamo, cerebelo ocupando su ya conocida fosas
Occipitales inferiores del encéfalo y demás partes de la cabeza.
Ya hace unos meses que han estado acechando otras tierras,
En busca de alguna mujer que tenga sus vísceras bien puestas
Y por su puesto que sea alta, flaca y sepa bailar.
Tengo entendido que guardan las tripas en una fosa común en
Donde de vez en cuando y si hay luna llena, hacen un ritual,
Con tabaco, cerveza y dominó para celebrar su masacre.
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