jueves, 5 de marzo de 2015

Sátira de una masacre


Sátira de una masacre

Hace algún tiempo hubo una masacre, perpetuada por

Hombres que salieron en tropas aquel año a

Descorazonar a las mujeres que tuvieran un lunar en la frente. Ellos eran

Personajes altos, blancos, parecían unos soldados de la segunda

Guerra mundial. Se cambiaban el seudónimo, a diminutivos y

Otras ridiculeces. Tenían predilección, por las flacas, las altas,

Las odaliscas, las españolas, pero sobre todo, por las viajeras.

Ellos eran personas preparadas, médicos, abogados,

Ingenieros, profesores, músicos, pero con una sola cosa en

Común, ser destripadores.

Lo sé porque no solo me lo dijeron fuentes fidedignas, sino

Que casi me estrangulan como a una gallina con sus manos

Blancas, blanquísimas, uno de aquellos soldados arranca

Vísceras. Pude escapar porque se nadar.

Supe también que les gustaba viajar solos, y no tener muchos

Amigos, aunque dijeran que tenían 2387 amigos. En realidad

Ese era un número ficticio  la palabra amistad no les cuaja

En el hipotálamo, cerebelo ocupando su ya conocida fosas

Occipitales inferiores del encéfalo y demás partes de la cabeza.

Ya hace unos meses que han estado acechando otras tierras,

En busca de alguna mujer que tenga sus vísceras bien puestas

Y por su puesto que sea alta, flaca y sepa bailar.

Tengo entendido que guardan las tripas en una fosa común en

Donde de vez en cuando y si hay luna llena, hacen un ritual,

Con tabaco, cerveza y dominó para celebrar su masacre.

 

 

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